jueves, febrero 23, 2012

Así nació...

Es de dolores, ser más fuertes de noche...

Ahí acostada en medio de una enorme cama en posición fetal, lloraba más por dentro que por fuera de tanto dolor que me atormentaba las entrañas, más las del alma que las del cuerpo entero, de esas noches tristes donde señalarte con el dedo para sentirte más culpable de lo verdadero, de esas muertes lentas que pides a gritos antes de reconocer lo que por claro es cierto, destrozada por alegrías falsas, más sola que la soledad acompañada, más pobre de sueños que de horas en real contento... así tan lastimada pasaron en llanto unos tres días cada día, hasta que se acabaron con el tiempo, medio me había levantado cuando le grite al espacio con gran reproche ¿hasta cuándo está el fin marcado?... y fue ahí en el fondo de mi propio fango que la luz hizo su maravillosa aparición, una chispa en la mente en comunicación con el corazón que quita telarañas y pone todo a funcionar, el plan de morir en esa cama ha caducado y nace dentro una mínima pero significante esperanza y es que "es de esperanzas no morir", y con ella aunque pequeña comencé la construcción de una ilusión que luego creció hasta ser un sueño, uno que casi puede tocar de tanto soñar... y con esa chispa la sonrisa floreció, mis ojos recuperaban brillo y el sueño continuó... emprender el camino hasta encontrar de nuevo a el amor...
Así nació la historia de nuestro amor...






Nunca esta tan oscuro, ni tan alto, ni tan lejos, ni tan a destiempo, que no puedas comenzar un nuevo sueño...


Soy Maggy

lunes, enero 23, 2012

Reflejos...

     El andar por ésta nuestra vida, no debiera ser tan triste y doloroso, nadie nos puso aquí para sufrir. La introspección debería tener un lugar en el día a día de nuestras vidas, conectar en el silencio alma y cerebro, escuchar las dos partes y ponerlas de acuerdo, dar gracias por lo que es, aunque no sea  todavía lo que se quería, otorgar el perdón a nosotros mismos lo más necesario para que la paz en nosotros viva...


Perdón cielo por no detenerme a admirarte lo suficiente, perdón aire por arrebatarte lo que gustoso me entregas aunque sólo le devuelva oscuridad a tu transparente esencia, perdón hermana tierra que te he sangrado sin compasión, perdón árbol padre que siempre me arropaste, perdón oscuridad y claridad del día, perdón madre naturaleza por los daños que a mi camino causé, perdón a la sonrisa que fue mal correspondida, perdón a la mano que se me tendió y que ya no recuerdo tal favor, perdón hermanos de sangre y los del corazón, por esos momentos de arrebato donde salpiqué su amor de furia y de dolor, perdón padre por haber intentado en vez de lograrlo, perdón madre por aquella maldición que en tu presencia de mi boca salió, perdón alma ajena que no supe escucharte, perdón amor mío si olvide amarte hoy, perdón a mis pies cuando en vano fueron sus pasos, perdón a mis manos que ahora están frías, perdón a mis ojos que arrojaron lágrimas unas reales pero otras tantas falsas, perdón a mi cuerpo por lo mal que te pagué en vez de recompensarte por el resguardo que a mi alma has dado, perdón a mis labios que a veces hablaron y otras muchas gritaron, perdón a mi cabeza que aturdí de vicios en vez de hacerle conocer hasta lo desconocido, perdón corazón mío por esa vez que no te escuché, por ese latido doloroso que propicié, por esa tristeza con que de gris te pinté, por reprimirte el amor que infinitamente pude a haber dado, por satisfacer primero lo exterior, por no haberte cuidado...
Espero no esperar el fin del tiempo o inmensamente larga sería esta lista... 

Busca respuestas, mira hacia dentro ahí está él y su aliento...


En realidad no soportamos en los demás lo que de nosotros en ellos reflejamos, nadie puede dar el perdón sin antes haberse perdonado... lo más difícil pronunciar el perdón y tu nombre ligados...
Soy Maggy

martes, enero 17, 2012

Silencio y escucharás al viento...

Algunos, los más, visitamos la barranca para recapacitar...


Parado a la orilla de aquella barranca, pidiendo al cielo la valentía para lanzarme al vacío en vez de pedir la fortaleza para regresar sobre mis pasos y reparar el daño para seguir adelante por alguna extraña razón, bendición o un no sé qué... reflexioné.

La noche en que te perdí familia, sabía que debía dividirme en dos por dentro y encarcelar mi ser muerto lleno de perversidad y vicios, sin ilusiones, me llamaba con su gran poder para mal obrar con quienes tanto me apreciaban y es que todos tenemos un lado oscuro que gobernar desde el principio del andar, cientos de tentaciones que vencer en este mundo nuevo más aún no renovado, mi alma cansada por la desolación en que la había sepultado desde tiempos en donde burlarse de las reglas del libro del "sentido común" en lugar de medirlas y balancearlas para mi vida y el bien vivirla... pero no lo haría, para que luchar ya, mi ser vivo, luminoso de virtudes se encontraba en un rincón más pequeño y más sin fuerzas de tantos años de desamparo y descuido, con eso, ni pensarlo no lograría nada, sólo una imagen en mi adormecida mente aparecía, terminar con el sufrimiento de mi afligida familia con un salto al silencio desde la cima donde ya no tuviera remedio...

Después de seis o siete horas de manejar en total agonía, decidido a terminarla entre gritos de dolor que nadie comprendía, un total silencio acabó por dominarme, mis demonios se aplacaron dejando de lado su incitación pues la batalla la creían más que vencida, al llegar aquí, todo mi ser creí, estaba dispuesto a ponerse su propio fin, de pronto quise sin querer, hacer una pausa al contemplar frente a mi el paisaje que me rodeaba... hacía unos seis veranos que había llegado hasta aquél paraje de la sierra, aunque no recuerdo bien cual fue la meta al andar esos caminos poblados de pinos de incontables, donde el cielo se ve más de cerca y la naturaleza te deleita con maravillosas vistas a donde quiera que volteas, claro, de eso me doy cuenta ahora, porque entonces era todo fastidioso y hasta casi insoportable, de esas bellezas que te causan aborrecimiento de tanto que te intimidan y piden a gritos tu agradecimiento, recuerdo que al detenernos en este puente tomé la firme decisión de que si un día tuviera que morir, sería en el eterno vuelo que este cañón me daría... un buen lugar para dejar de existir... pensé con cierta melancolía para acabar con mi triste desconsuelo de vida...

El silencio del lugar era tan inmenso y tan intenso que terminó por enmudecer mis pensamientos, por un momento me enganché de él y lo escuché, no se si era la naturaleza, dios o sólo el viento, pero éste me susurro palabras únicas llenas de aliento, debe ser que viví aturdido por las voces de los malos deseos, hasta mis demonios bajaron la mirada al suelo por la impotencia que les producía aquel que ya no fue desencuentro, de pronto entre nubes recordé que las bendiciones nunca faltaron, que solía reír y hasta bendecir a quienes me querían y hacían tan felices mis días de luz... la grandeza de la vida se reunía allí para clamar por mi vida,  perdí la noción del tiempo entre recuerdos y fuerzas que recorrían el cuerpo... de pronto apareció el nudo en la garganta hasta convertirse en llanto, sí, allí llorando como un niño le pedí perdón al viento, pero lo más difícil era perdonarme a mi mismo, entonces a medio fondo de la barranca apareció como un hermoso mensaje, una familia de ciervos que terminó por doblarme, ya en en brazos de la tierra sentí que era el momento y acabé perdonándome...

Ahora soy un hombre más que un hombre nuevo, soy uno renovado que se salvó gracias al viento... me reconozco alma, una muy vieja que por fin aprendió no hay lección de vida que de dentro no venga, soy cerebro y soy cuerpo... el camino fue duro pero se lo debo al susurro del viento...

Sierra Tarahumara, Chihuahua, México.


Hay ciertos nudos en la garganta que no se pueden explicar, empiezan con un cosquilleo que pareciera mortífero, retorciéndote por dentro, generalmente le acompañan unas lágrimas, pocas o muchas depende del dramatismo con que se elija su nacimiento, pero todas dejan una huella amarga al abrirse camino y rodar hasta el suelo mismo... pero todas, todas ellas purifican hasta los más sucios y los más tristes sentimientos... 

Soy Maggy

viernes, diciembre 09, 2011

Alina, la que podía a ciegas volar...


Debe ser que Alina realmente podía soñar hasta volar, hasta desprenderse de ella misma, tocar el cielo, ser feliz y regresar a llorar…

De esas imágenes regalos de inspiración que te echan a volar... gracias amigo.
El mundo por lugar, no dejaba de quejarse, pequeños y gigantes sollozos de cansancio que sólo unos cuantos podían escuchar; el mundo por sociedad parecía zona de desastre, desalentadoras noticias de muerte y de penas a cada instante; el mundo por familia, daba ya mucho que desear, una competencia para saber a quién le dolería más; el mundo por cabeza era todo un desafío, afirmaciones de tristeza, palabras huecas casi sin sentido, almas viejas que se sabían salvar, almas nuevas que poco podían vadear entre el lodo y porquería que la vida les mezcló, como la  más grande provocación, ¡cuan difícil era cruzar!

Alina por su parte, que había nacido en plena aglomeración de problemas sociales, vivió su infancia entre juegos, sueños y poemas casi reales; una niña hermosa, igual dentro que por fuera, ojos grises, grandes y luminosos que enamorarían a cualquiera, piel blanca aterciopelada casi angelical, con una cabellera negra perfecta aun después de la cama, manos suaves que siempre dibujaban en el aire como reafirmando sus palabras, su silueta agradable y su delicado aroma, pero lo más bello que hacía brillar a la de por sí hermosa Alina, era su imaginación inusual y sus palabras tiernas y distintas, que la mantenían viva hablando solamente con ella; así pasaba el tiempo, todo a su alrededor estaba tan muerto que Alina tenía que hacer de vez en vez esfuerzos para seguir viviendo más por fuera, más no dentro en su corazón y cabeza, pero nunca se dejó vencer, ni siquiera cuando sus primeros desamores la desarmaron casi por completo, casi dejándola muerta.

Con un alma soñadora y un espíritu visionario e ingenuo que lo soportaba casi todo, Alina empezó el viaje sola, independiente por la vida, sabía que no debía ser tocada por tentaciones traicioneras, por más majestuosas que éstas le parecieran, caminaba por las calles, las físicas y las mentales, siempre en total resplandor, como si fuera un poco un espectro celestial, pero las apariencias engañan, Alina sufría como lo hago yo y como seguro lo haces tú, dentro o fuera... 

Debe ser que al verlo, el sueño paso al plano terrenal, o tal vez sólo aprendió a volar casi tan alto y casi tan lejos que lo alcanzó a tocar con los sentimientos, con un delicado titilo en el cuerpo lo descubrió a suspiros tejiendo nuevos sueños, se decidió a encontrarle en alma y cuerpo, una oportunidad llegó y Alina no la malgastó, tomó su mano se la colocó en el corazón, por un instante Mateo no conectó, pero al enfrentarse a los ojos más brillantes que había visto, un vuelco en su interior, como esas conexiones infinitas llenas de tanta historia, que se entrelazaron desde otra vida y su mente y su cuerpo reaccionó, pero no su corazón…
Entonces el sueño de Alina se trazó pero la historia no terminó en un hermoso cuento, debe ser que a Mateo, la vida lo humilló y sometió tan cruelmente que en un bárbaro lo convirtió, la implacable violencia a su corazón, lo llevó a la peor de las tristezas, una llena de coraje y con la falta lágrimas sinceras, de esa misma que te sacrifica la esencia volviéndote arribista y calculador, enfermo de egoísmo y de avaricia, dónde triunfan superficialidades que te alejan del camino y te demandan malestares eternos con flashazos de alegrías fortuitas, tan efímeras que más que satisfacción te encadenan más y más a una agonía pausada y cruenta, infestada de maldades para quien en su caminar se atraviesa.

Debe ser que Alina, que había aprendido a ver la vida como a través de un vitral, le concedió ser protagonista de los días de su amor, ciega por la claridad de lo que sentía, al fin, las deidades malignas le tocaron con la tentación, una disfrazada de amor, dejo de verse inexpugnable ante las caricias y palabrerías engañosas que ocultaban las verdaderas intenciones de Mateo, y su cuerpo y su alma le entregó antes de quedarse sin aliento.

Una noche de plenilunio, entre la penumbra vaga de la pequeña alcoba acogedora en que sus noches la cobijaba, Alina le compartió su existencia, convencida de que era suya tanto como él de ella, extasiada hasta la médula de lo fue siempre “Alina” tocaba su cuerpo y convencida creía que también su naturaleza, pero desalmado fue Mateo que la sucumbió a sus ganas de tenerla cerca, robo con sus caricias la inocencia de la niña, disfrutó mientras ella le recibía como recibiendo riquezas, mientras ella seguía soñando entre los brazos fuertes de Mateo, no se daba cuenta de la terneza falsa que le comenzaba a carcomer los sueños de sus días, le arrancaba sin tregua los gemidos del placer, tanto y tan sin pausa que las voz de la advertencia se le fue a esconder hasta el estúpido sótano de las palabras tímidas y cobardes que no lucharon por defenderla… después de la culminación, Alina en cuerpo satisfecha estaba, pero al encontrarse con los ojos hinchados de regocijo alevoso con que Mateo la miraba, comenzó a despertar para iniciar una muerte lenta…

Debe ser que Alina murió y despertó a la vida en el mismo instante en que Mateo se separó de ella, debe ser que volvió a volar para escapar lejos de su realidad, debe ser que su alma era vieja que la salvación le llegó por naturaleza, pero la dejó como flotando para ser feliz mientras en su mente vuela, debe ser que ella no cabía en estos tiempos de humana pobreza, debe ser que era un poco ser divino que terminó presa de sus fantasías, pero siguió caminando por las calles con entereza, debe ser que encontró su felicidad encerrada en la alcoba de su corazón, sin anhelos ni deseos, sólo sueños que la hicieron menos cuerpo, pero más Alina, sólo para ella y el viento...



Tal vez este cuento te parezca doloroso y te haya dejado un poco tenso... pero recuerda:
"Uno no sabe nunca donde comenzará un nuevo sueño...no dejes de volar jamás aunque te roben a ratos el aliento"... Alina ya encontrará a su consuelo...


Soy Maggy



martes, noviembre 22, 2011

Número veinte...





He descubierto historias de amor en todas sus expresiones, hasta donde la renuncia a este mismo es el principal protagonista de una... o varias vidas...
Acostumbro de vez en vez cerrar mis ojos y recordar la callecita número 20 de algún hermoso pueblo para este diminuto cuento, empedrada al azar, eso creo, como para que quedara peor que si la tierra le hubiera dado alguna forma encaprichada y menos accidentada, era en ella, allá por su principio, donde vivían Sofía y sus hermanas huérfanas, la tragedia de sus padres se las escribo luego, ya saben cosa de no perder su atención ni el tiempo, pero me permito dibujarles más sobre la callecita 20, esa misma que subía hasta la punta del cerro que se alzaba como un mirador natural, desde donde se veía la pequeña cuidad, una calle tan pequeña que no cabía ni un coche, ni de ida ni tampoco de vuelta, la gente que por ahì caminaba, a menudo rosaban sus cuerpos de tan cerquita que pasaban, como le sucedió a Sofía cuando muy juntita a Carlos se encontró, aunque no estoy segura si también lo fantaseó, bueno como sea que fue esto ocurrió a la altura de las paredes traseras del templo, donde más calorsito del sol de otoño se lograba sentir, de ahí en esos instantes en que se miraron y se descubrieron desnudando sus almas por el cruce de sus ojos, de esas miradas que se muestran como ventanas por donde se asoma tímido el espíritu que nos habita dentro...algo de su corta y eterna plática me acuerdo que algo así se susurraron como apresando a el tiempo: -A veces cierro los ojos para poder sentirte, aquí, entre mis brazos puedo olerte y le platico a tu espacio que se forma entre el calor de tu ausencia y las líneas tenues que todavía vibran y que aún dibujan tu bello cuerpo, en mi cabeza abrazo una forma de trazos jamás pensados, que sólo los podía ver en sueños y fábulas que yo pintaba para sentirme menos solo y un poco más vivo, ahora, me fue fácil entender lo que era eso que llamaban amor, me fue fácil poder entrar en tu mirada y detener el tiempo, tiempo único sólo para ti y sólo para mi, sé que soy amado y tu eres amada por mi... Sofía escuchaba a Carlos con todo detenimiento, y bastaba sonreírse con todo el cuerpo para corresponderle sus hermosas palabras y su amor sincero...Sofía soñaba que soñaba, aturdida de tanto dolor y problemas, a sus hermanas que como ella huérfanas cuidaba y encaminaba a la vida, vida de amor a la que renunció ella... trastornada por la falta de cariño se apropiaba de sus fantasías como deseo de vivencias , infinitos reflejos de si misma calzando otras vidas, deseando pero no muriendo, amando pero sin puntos fijos, siempre en movimiento... y aún deambula por la callecita escribiendo relatos de amor con palabras del corazón no del pensamiento, como para flotar en sueños, algunos propios y otros ajenos, esperando un día alcanzar la gloria de un amor que se le quede en el pecho, uno que le ame el alma tanto como su ansioso cuerpo...
Les escribo luego como conocía esta mujer aquél sentimiento tan ajeno para muchos y para pocos tan pleno, pero bueno, por el principio de aquella angosta callecita, les decía... vivían Sofía y sus hermanas huérfanas...

Jamás renuncies a la oportunidad de amar, amar en cualquier expresión y forma, en cualquier modo o trazo... de pronto podrías encontrarlo... está ahí sólo hay que atraparlo...                  Soy Maggy

martes, noviembre 08, 2011

Deja la oscuridad...

Por estos los caminos que elegimos para andar,
existe mucha gente que va dormida, casi sin respirar,
que más que viva, muerta va ya;
por decisión o por olvido, por dolor o por descuido,
pero ahí están, ¡míralos! caminan como buscando su lugar.
Un día se quedaron dormidos y no volvieron a despertar,
no seas tú uno más, no les des poder para continuar,
que la corriente de tristezas acumuladas en la humanidad
no necesitan de tu duelo, ni de tu penar.
Que para ser feliz te pusieron aquí, aunque algunos exijan sufrir,
como pagando por adelantado a ésta y a la siguiente vida,
¡deja de arrastrar los pies! ¡saca fuerzas de puro querer!,
no te entregues a la noche ni a su padecer,
no despiertes sin soñarte parte del sueño,
¡no dejes de cantar, de amar, de sentir!
que el tiempo que pierdas sera inapelable,
sé tu mismo, cree en ti...
siempre existe un plan, ¡vamos empieza a actuar! 

No sé, si dios escuche de mí, pero cada día por el resto de mis días le pediré por ti... porque despiertes ya!



domingo, octubre 30, 2011

La niña de los ojos de agua...



Los recuerdos buenos y los no tanto, los recuerdos simples y los complicados, siempre te sirven de impulso cuando el cielo  tomas por sueño y deseo para vivir ésta vida... que por cierto ya esta pasando frente a este cuento...

Había una vez un no castillo, un perro y yo... sin príncipes ni reyes ni corceles, ni bufones, ni fiestas, ni banquetes, tampoco me alcanzó  para dibujar hadas, ni ratones que hablan, ni dragones, ni espadas encantadas; pero si había un gran viñedo según lo medía mi pequeño cuerpo, cientos de parras calculadas con mis diminutos dedos, desde el ras del suelo alcazaba a ver sus tronquitos retorcidos y tortuosos con demasiadas vueltas y rodeos que parecían infinitos pero no llegaban ni tan alto ni tan lejos, ahora ya lo veo, con sus hojas aterciopeladas y sus repetitivos picos, cinco para ser exacta en cada hoja verdosa, aunque parecían iguales, a mi no me engañaban, las veía tan de cerca y durante tanto tiempo que las conocía a todas, la mejor temporada de mi cuento fue cuando de las parras soñé y escapé del cruel tomento que dentro del castillo se escribía entre gritos, amenazas y dolorosos momentos ...

Babel era mi perro, un husky siberiano hasta que lo atrapé en el engaño y lo descubrí samoyedo, todo blanco, tan grande tan grande que podría haberlo soñado dragón pero echaría a perder este cuento, cada que me saludaba, un baño de baba y una arrastrada por el suelo. Babel era un ángel, ya sabes lo que dicen: "los ángeles no son como los pintan", era mi amigo, mi amigo fiel, el único que supo escuchar mis historias mágicas y aunque a veces se hacía el desentendido cuando de malos  y tristes episodios se trataba, pero yo sabía cuanto me adoraba y jamás nada ni su silencio le reprochaba. Babel y yo tomábamos largas siestas debajo de las parras, éramos tan cercanos que hasta juntos enfermamos de la panza no sé bien cuantas veces, por comer uvas endulzadas por nuestros hechizos y conjuros, pero amargadas por la asoleada que se daban, hacíamos hoyos en la tierra buscando tesoros, bueno, al menos Babel siempre los encontraba, tremendos huesos que yo no le recordaba él mismo los había enterrado y perdido en su mapa intuitivo del patio... no patio no, del viñedo de la casa... Unos columpios rojos en medio de los tintes verdes del jardín, eran causa de alegrías y mariposas en la panza cuando muy alto llegaba...

Desde el viñedo veíamos y escribíamos la historia oscura que se vivía dentro del no castillo, anotando en nuestro libro de la vida todos los sucesos, husmeábamos por las ventanas para ver si la calma por fin había hecho su entrada, pues allí, me parecía la gente deambulaba endemoniada.  Babel me repetía despacito con ladridos y gruñidos que de su lado no me alejará, debe ser que cuando me veía con los ojitos hechos agua, le dolía su corazón, porque estoy segura que tenía, si hasta le contaba los latidos cuando al médico en juegos lo llevaba, si hasta los míos sincronizaba con los suyos, para volver a la calma cuando agitada y asustada entre sus patas me escondía. Un dìa me llenó tanto de amor que negué a volver al no castillo, creo que a nadie le importó pues el mismo sol me encontró a la mañana siguiente, luego le pedí perdón por no encontrarme en mi cama como lo recibía yo siempre, esa noche contamos estrellas como contando borregos para conciliar el sueño, no pasé frío, ni sustos ni nada, era como bendecida durmiendo con mi ángel de la guarda.

Mi abuela era la mala de la historia según me aleccionaban, pero Babel y yo aprendimos a no escuchar palabras, preferíamos cerrar oídos simulando aprender el objetivo, nos escapábamos de vez en cuando, por el punto de la barda que más bajita de nuestro lado era,  para alcanzar el techo del castillo de la abuela, una señora chaparrita poco agraciada, con arrugas en las arrugas que contaban historias fantásticas, pero que a veces también de ella me escabullía porque aunque era tan buena y tan santa, seguido se empeñaba en bañarme cada que sus ojos me analizaban, eso sí, por mi, la abuela las manos al fuego metía, aunque a veces, las muchas, se quemaba, sabía abrazarme tan cierto y tan delicado, que hasta un suave pero insistente miedo me provocaba, ¿qué sabía yo de abrazos que no fueran los del perro grande y blanco? entonces de un segundo a otro de sus viejos y lánguidos brazos escapaba, pero se encargó de dejarme como herencia aún desde la vida, palabras que entonces no entendía yo pero que con reloj de los años retumbaron en mi cabeza hasta tomar forma y de ahí el perdón que más que los otros, yo necesitaría. Ella con su eterno y delicioso aroma a aceites, remedios de azogue, además de otros merjurges y cosas raras, siempre me decía: un día comprenderás que ellos perdieron su infancia y no tuvieron ni un perro que los acompañara, que la vida que les tocó les destrozó el alma, que sin querer o queriendo sus sueños que quebraron y pudrieron entre golpes y tormentos que se leen en su cuerpo y se notan en las palabras que por su boca desde su corazón emanan, no los odies nunca, perdónalos y tu alma será salvada. Luego me hacía repetir con ella chorrocientas oraciones y muchasmiles letanías, de esas no me quedó absolutamente nada.



La vida de la niña que siempre escapaba, se me fue de las manos como se va el agua, entre cuentos e historias inventadas, entre el viñedo del no castillo y el castillo de la abuela adorada, entre pelos blancos y babas encantadas. Poco a poco con el tiempo o el destiempo ya ni sé como llamarlo, se me fue olvidando el viñedo, el perro y las historias endiabladas, eso sí, aún llevo dentro a la niña de los ojos de agua...


Soy Maggy


martes, octubre 18, 2011

Dibujo de amor...

Tengo vivo el recuerdo de un día de clases, muy poco común, uno de mis alumnos dibujó un caballo cuando un dibujo de amor pedí, una niña trazó un gran corazón, otro a su familia, otro más a una niña, y al final uno ningún trazo me entregó, pues me dijo según su madre y la feria en que vivió... "el amor de extraños no existe, sólo existo yo"...ella una ley le grabó en el pensamiento y en su pequeño corazón... Te amo Kevin!! nunca te olvidaré!!!

"Cuidado de tocar almas inocentes con la daga de tu dolor"

...Este es uno de mis dibujos de amor... 

Debajo de la falda guardo silenciosos secretos de amor, de historias nunca dibujadas como las dibujo yo, con colores, aromas y sabores únicos en mí y que para mi interior guardo hoy...
Palabras  justas que solamente se pronunciaban cuando para amarte viví, minutos que se hicieron incontables cuando para disfrutarte al desvelo sin razonamiento me entregué a él como me entregué yo a ti, aroma singular que mi cuerpo producía solo para cautivarte, tiempos donde desde el verano y a la vuelta del calendario disponía yo de mí cuerpo, alma y cerebro para reinventarme a cada momento con el sólo propósito de seducirte hasta los sentimientos. Días de luz, donde el amor brota por los ojos, piel y boca como un predicamento, como para siempre, siempre enamorarte. Donde no puedes disimular la alegría y la felicidad que te invade todo pensamiento y por condición: todo lo que con ellos tocas aunque sea indirecto, que lo dibujas ya sea mujer u hombre, perfecto, que lo miras y lo miras desde dentro, que su silueta es agradable, que sus palabras te mecen como meciendo las ramas de los árboles por el viento suave, que su mirada te da vida y te alborota las entrañas, que su cabello huele tan bien que podría resucitarte...
De esos amores que te nacen desde los huesos, de esos amores que no te dan pesadez, que de tanto que amas te duelen los malos pensamientos, que de tanto que te entregas se olvida el tiempo...

Hoy, entre palpitaciones que agonizan con recuerdos de tu nombre, con recuerdos de caricias, tan valioso eres, como para inmortalizarte antes y hasta después de la bendita muerte. Como un círculo dentro de los círculos tu compañía se me acabó, más triste pero menos sorprendida pues desde que nació nuestra relación, destinada a morir entre las vueltas que da la vida, siempre lo supe yo. Que no mienta la mentira de que el amor no existe, que no se divulgue el rumor de que "para siempre" se contradice, que la vida es tan corta, que cuando se te va acabando entre sueños y cicatrices, quisieras volver sobre tus pasos, pero tarde ya lo decidiste...






"La vida de entre las manos como agua se nos va... que no se nos vaya igualmente el amor, como tatuaje, por siempre deberá quedar en el corazón..."

SoyMaggy

viernes, octubre 14, 2011

Nadie muere solo...

Fragmento de la historia ganadora del concurso Historias extraordinarias 2011 gracias a lautopia.ning.com ...


Porque hasta hay dolores esperanzadores... de esas veces que uno muere dos veces o más cada día, para cuando la muerte cierta te encuentre no te sorprenda entre fantasías... algunos mueren de pie, aunque no supieron desde cuando con la muerte convivían... 


La gente paró de llorar casi instantáneamente cuando Pablo abrió la puerta irrumpiendo en los sollozos y lamentos del público presente, algunos eran acarreados para amenizar con gimoteos que más bien causaban risa, pero bueno, así se acostumbraba y así hasta malamente se divertían... el olor que despedía Pablo por aquella muerte era casi insoportable, el color de su cuerpo delataba su tormento, el sabor de sus lágrimas envenenarían a cualquier persona y de cualquier peso, de largos pasos y ya parado frente a su cuerpo inerte por el contratiempo, el silencio de todos menos uno se endurecía... entre gritos que iban y venían desde blasfemias hasta palabras tiernas, los dolientes quedaron atónitos, jamás en la existencia de sus días habían presenciado tanta muerte, de la chica allí tendida y del hombre que más niño que nunca en ese instante parecía...

Algunos no lo soportaron, y corrieron y hasta creo vomitaron, el contagio de tristeza era irremediable, tanto así la amaba a ella que de igual intensidad su dolor ahora era, algunos de los que se quedaron estaban helados y momificados no pudieron alejarse y así vivieron aquél lacerante instante que más bien fueron tres tiempos:

La agonía de encontrarla más muerta que fría, el diálogo más estúpido y extraño para los ajenos, pero eternamente punzante para todos los testigos de aquél fatídico momento, aunque muchas palabras que por la boca de Pablo brotaban sólo las entendía su alma, dios y la inerte Esmeralda... y por último la despedida que le duró unos ochenta y tantos años en lenta y hasta a veces sensual agonía...

-Esmeralda mía ¿por qué me traicionaste con la muerte que es tan dura, escalofriante y sin medias tintas?¿por qué me dejas con las ganas de tocarte como aquél primer día? ¿por qué me enamoraste, con esa mirada que derramaste por mi cuerpo y alma como con nadie lo hacías? ¡Levántate! cofresito de mis amores ahora ¿dónde guardaré mis secretos?, secretos que sólo tú entre palpitaciones, escondías...


Esa tarde que me encontraste, reíste sin pausas y casi no respirabas, admirando la inocencia de la fobia que me congelaba desde los pies hasta la cabeza cuando en las alturas me encontraba, reíste tanto y tan auténtico, que se me olvidó el cruel padecimiento, me volvió la movilidad y bajé rápido aquella escalera interminable que de pronto se volvió mi amiga, pero tú no paraste de reír, me tomaste de la mano y contagiaste tú sonrisa, me jalaste hasta el suelo y el cuento me pareció eterno, fue ahí que nos conectamos desde el antigua concepción de nuestras almas hasta la culminación en el cielo...


¡Despierta ya mi joya más preciada! que aquí me arranco el corazón para ver si vuelves aunque sea a paso lento, compartiremos los latidos, latidos de este corazón que para ti y para mi alcanza para todos los tiempos, que aquí la piel me saco para no recordarte aún con la edad en el cuerpo, que aquí de la vida me separó para no extrañarte tanto...


Los presentes volvieron al llanto, llanto original no pagado, el dolor de ellos se apoderó, aún en lo lejos, en la distancia y en el tiempo, tres generaciones pasaron y aún la tristeza en los rostros se les marcaba, por haber vivido ese desencuentro, hasta los árboles a ritmo acongojado se mecían, hasta las aves del pueblo cantaban canciones con melancolía, hasta la gente se acostumbró a escuchar los pasos taciturnos del ánima de Esmeralda y como maldición para todos hasta que Pablo sanara... Esmeralda se murió y con ella todo lo que la tocó ya sea con los ojos, piel o con el sentimiento...

 Pablo enmudeció su cuerpo y esencia para el pasado y los nuevos tiempos, tiempos condenados a vivir para morir en silencio, con la única ilusión de que Esmeralda lo esperara para un nuevo encuentro...


Soy Maggy



viernes, octubre 07, 2011

Sueños: encuentros de almas y a veces cuerpos...

Con sus manos temblorosas y mordiéndose los labios, sin temor más que el de ser descubierto por sus propios juicios, que no eran muy aliados, se pregunta hasta cuándo controlaría sus instintos...

Siempre tímido siempre correcto, así deambulaba con vestiduras falsas por la vida que le toco vivir, una que lo ataba y sofocaba cada que su corazón, mente y cuerpo le estrujaba con pasión desenfrenada por tenerla a ella, ella que loco lo tenía desde su encuentro inesperado hacía apenas unos días, semanas o destiempos...

Soñando despierto y pensando dormido, su alma y cuerpo le entregaba, con escenarios perfectos entre sus brazos la estrechaba, entre suspiros lentos siempre la besaba, pensarás que cuando despertaba ya sea del sueño ya sea del pienso, él su cruda realidad odiaba, pero ¿qué no sabes que entre fantasías la vida misma se nos escapa hasta el mismo cielo? ¿qué del infierno sufrimos sólo por cobardía y desconsuelos aferrados a nosotros sólo porque queremos?

No importaba para él si los sueños, sueños eran, qué importancia tiene, si la tiene a ella, qué responde a sus miradas y que también lo sueña...

Soy Maggy