viernes, diciembre 09, 2011

Alina, la que podía a ciegas volar...


Debe ser que Alina realmente podía soñar hasta volar, hasta desprenderse de ella misma, tocar el cielo, ser feliz y regresar a llorar…

De esas imágenes regalos de inspiración que te echan a volar... gracias amigo.
El mundo por lugar, no dejaba de quejarse, pequeños y gigantes sollozos de cansancio que sólo unos cuantos podían escuchar; el mundo por sociedad parecía zona de desastre, desalentadoras noticias de muerte y de penas a cada instante; el mundo por familia, daba ya mucho que desear, una competencia para saber a quién le dolería más; el mundo por cabeza era todo un desafío, afirmaciones de tristeza, palabras huecas casi sin sentido, almas viejas que se sabían salvar, almas nuevas que poco podían vadear entre el lodo y porquería que la vida les mezcló, como la  más grande provocación, ¡cuan difícil era cruzar!

Alina por su parte, que había nacido en plena aglomeración de problemas sociales, vivió su infancia entre juegos, sueños y poemas casi reales; una niña hermosa, igual dentro que por fuera, ojos grises, grandes y luminosos que enamorarían a cualquiera, piel blanca aterciopelada casi angelical, con una cabellera negra perfecta aun después de la cama, manos suaves que siempre dibujaban en el aire como reafirmando sus palabras, su silueta agradable y su delicado aroma, pero lo más bello que hacía brillar a la de por sí hermosa Alina, era su imaginación inusual y sus palabras tiernas y distintas, que la mantenían viva hablando solamente con ella; así pasaba el tiempo, todo a su alrededor estaba tan muerto que Alina tenía que hacer de vez en vez esfuerzos para seguir viviendo más por fuera, más no dentro en su corazón y cabeza, pero nunca se dejó vencer, ni siquiera cuando sus primeros desamores la desarmaron casi por completo, casi dejándola muerta.

Con un alma soñadora y un espíritu visionario e ingenuo que lo soportaba casi todo, Alina empezó el viaje sola, independiente por la vida, sabía que no debía ser tocada por tentaciones traicioneras, por más majestuosas que éstas le parecieran, caminaba por las calles, las físicas y las mentales, siempre en total resplandor, como si fuera un poco un espectro celestial, pero las apariencias engañan, Alina sufría como lo hago yo y como seguro lo haces tú, dentro o fuera... 

Debe ser que al verlo, el sueño paso al plano terrenal, o tal vez sólo aprendió a volar casi tan alto y casi tan lejos que lo alcanzó a tocar con los sentimientos, con un delicado titilo en el cuerpo lo descubrió a suspiros tejiendo nuevos sueños, se decidió a encontrarle en alma y cuerpo, una oportunidad llegó y Alina no la malgastó, tomó su mano se la colocó en el corazón, por un instante Mateo no conectó, pero al enfrentarse a los ojos más brillantes que había visto, un vuelco en su interior, como esas conexiones infinitas llenas de tanta historia, que se entrelazaron desde otra vida y su mente y su cuerpo reaccionó, pero no su corazón…
Entonces el sueño de Alina se trazó pero la historia no terminó en un hermoso cuento, debe ser que a Mateo, la vida lo humilló y sometió tan cruelmente que en un bárbaro lo convirtió, la implacable violencia a su corazón, lo llevó a la peor de las tristezas, una llena de coraje y con la falta lágrimas sinceras, de esa misma que te sacrifica la esencia volviéndote arribista y calculador, enfermo de egoísmo y de avaricia, dónde triunfan superficialidades que te alejan del camino y te demandan malestares eternos con flashazos de alegrías fortuitas, tan efímeras que más que satisfacción te encadenan más y más a una agonía pausada y cruenta, infestada de maldades para quien en su caminar se atraviesa.

Debe ser que Alina, que había aprendido a ver la vida como a través de un vitral, le concedió ser protagonista de los días de su amor, ciega por la claridad de lo que sentía, al fin, las deidades malignas le tocaron con la tentación, una disfrazada de amor, dejo de verse inexpugnable ante las caricias y palabrerías engañosas que ocultaban las verdaderas intenciones de Mateo, y su cuerpo y su alma le entregó antes de quedarse sin aliento.

Una noche de plenilunio, entre la penumbra vaga de la pequeña alcoba acogedora en que sus noches la cobijaba, Alina le compartió su existencia, convencida de que era suya tanto como él de ella, extasiada hasta la médula de lo fue siempre “Alina” tocaba su cuerpo y convencida creía que también su naturaleza, pero desalmado fue Mateo que la sucumbió a sus ganas de tenerla cerca, robo con sus caricias la inocencia de la niña, disfrutó mientras ella le recibía como recibiendo riquezas, mientras ella seguía soñando entre los brazos fuertes de Mateo, no se daba cuenta de la terneza falsa que le comenzaba a carcomer los sueños de sus días, le arrancaba sin tregua los gemidos del placer, tanto y tan sin pausa que las voz de la advertencia se le fue a esconder hasta el estúpido sótano de las palabras tímidas y cobardes que no lucharon por defenderla… después de la culminación, Alina en cuerpo satisfecha estaba, pero al encontrarse con los ojos hinchados de regocijo alevoso con que Mateo la miraba, comenzó a despertar para iniciar una muerte lenta…

Debe ser que Alina murió y despertó a la vida en el mismo instante en que Mateo se separó de ella, debe ser que volvió a volar para escapar lejos de su realidad, debe ser que su alma era vieja que la salvación le llegó por naturaleza, pero la dejó como flotando para ser feliz mientras en su mente vuela, debe ser que ella no cabía en estos tiempos de humana pobreza, debe ser que era un poco ser divino que terminó presa de sus fantasías, pero siguió caminando por las calles con entereza, debe ser que encontró su felicidad encerrada en la alcoba de su corazón, sin anhelos ni deseos, sólo sueños que la hicieron menos cuerpo, pero más Alina, sólo para ella y el viento...



Tal vez este cuento te parezca doloroso y te haya dejado un poco tenso... pero recuerda:
"Uno no sabe nunca donde comenzará un nuevo sueño...no dejes de volar jamás aunque te roben a ratos el aliento"... Alina ya encontrará a su consuelo...


Soy Maggy



4 comentarios:

[DrAk'S] dijo...

todos hemos sido Alina.

La Blu dijo...

Cuando se cierra una espiral, se abre otra. :) Suerte para Alina, donde quiera que ella esté soñando.

mexcalero dijo...

"Alina de ensueño, de ojos grises y grandes, extasiada hasta la médula de lo fue siempre" besos

Mario dijo...

Quien no ha sido alina, todos en un momento de nuestro camino habremos de cruzar por esos paisajes, como bien dices nunca hay que dejar de soñar, es en gran modo.. una esencia para vivir...

un abrazo maggy...

saludos