viernes, diciembre 09, 2011

Alina, la que podía a ciegas volar...


Debe ser que Alina realmente podía soñar hasta volar, hasta desprenderse de ella misma, tocar el cielo, ser feliz y regresar a llorar…

De esas imágenes regalos de inspiración que te echan a volar... gracias amigo.
El mundo por lugar, no dejaba de quejarse, pequeños y gigantes sollozos de cansancio que sólo unos cuantos podían escuchar; el mundo por sociedad parecía zona de desastre, desalentadoras noticias de muerte y de penas a cada instante; el mundo por familia, daba ya mucho que desear, una competencia para saber a quién le dolería más; el mundo por cabeza era todo un desafío, afirmaciones de tristeza, palabras huecas casi sin sentido, almas viejas que se sabían salvar, almas nuevas que poco podían vadear entre el lodo y porquería que la vida les mezcló, como la  más grande provocación, ¡cuan difícil era cruzar!

Alina por su parte, que había nacido en plena aglomeración de problemas sociales, vivió su infancia entre juegos, sueños y poemas casi reales; una niña hermosa, igual dentro que por fuera, ojos grises, grandes y luminosos que enamorarían a cualquiera, piel blanca aterciopelada casi angelical, con una cabellera negra perfecta aun después de la cama, manos suaves que siempre dibujaban en el aire como reafirmando sus palabras, su silueta agradable y su delicado aroma, pero lo más bello que hacía brillar a la de por sí hermosa Alina, era su imaginación inusual y sus palabras tiernas y distintas, que la mantenían viva hablando solamente con ella; así pasaba el tiempo, todo a su alrededor estaba tan muerto que Alina tenía que hacer de vez en vez esfuerzos para seguir viviendo más por fuera, más no dentro en su corazón y cabeza, pero nunca se dejó vencer, ni siquiera cuando sus primeros desamores la desarmaron casi por completo, casi dejándola muerta.

Con un alma soñadora y un espíritu visionario e ingenuo que lo soportaba casi todo, Alina empezó el viaje sola, independiente por la vida, sabía que no debía ser tocada por tentaciones traicioneras, por más majestuosas que éstas le parecieran, caminaba por las calles, las físicas y las mentales, siempre en total resplandor, como si fuera un poco un espectro celestial, pero las apariencias engañan, Alina sufría como lo hago yo y como seguro lo haces tú, dentro o fuera... 

Debe ser que al verlo, el sueño paso al plano terrenal, o tal vez sólo aprendió a volar casi tan alto y casi tan lejos que lo alcanzó a tocar con los sentimientos, con un delicado titilo en el cuerpo lo descubrió a suspiros tejiendo nuevos sueños, se decidió a encontrarle en alma y cuerpo, una oportunidad llegó y Alina no la malgastó, tomó su mano se la colocó en el corazón, por un instante Mateo no conectó, pero al enfrentarse a los ojos más brillantes que había visto, un vuelco en su interior, como esas conexiones infinitas llenas de tanta historia, que se entrelazaron desde otra vida y su mente y su cuerpo reaccionó, pero no su corazón…
Entonces el sueño de Alina se trazó pero la historia no terminó en un hermoso cuento, debe ser que a Mateo, la vida lo humilló y sometió tan cruelmente que en un bárbaro lo convirtió, la implacable violencia a su corazón, lo llevó a la peor de las tristezas, una llena de coraje y con la falta lágrimas sinceras, de esa misma que te sacrifica la esencia volviéndote arribista y calculador, enfermo de egoísmo y de avaricia, dónde triunfan superficialidades que te alejan del camino y te demandan malestares eternos con flashazos de alegrías fortuitas, tan efímeras que más que satisfacción te encadenan más y más a una agonía pausada y cruenta, infestada de maldades para quien en su caminar se atraviesa.

Debe ser que Alina, que había aprendido a ver la vida como a través de un vitral, le concedió ser protagonista de los días de su amor, ciega por la claridad de lo que sentía, al fin, las deidades malignas le tocaron con la tentación, una disfrazada de amor, dejo de verse inexpugnable ante las caricias y palabrerías engañosas que ocultaban las verdaderas intenciones de Mateo, y su cuerpo y su alma le entregó antes de quedarse sin aliento.

Una noche de plenilunio, entre la penumbra vaga de la pequeña alcoba acogedora en que sus noches la cobijaba, Alina le compartió su existencia, convencida de que era suya tanto como él de ella, extasiada hasta la médula de lo fue siempre “Alina” tocaba su cuerpo y convencida creía que también su naturaleza, pero desalmado fue Mateo que la sucumbió a sus ganas de tenerla cerca, robo con sus caricias la inocencia de la niña, disfrutó mientras ella le recibía como recibiendo riquezas, mientras ella seguía soñando entre los brazos fuertes de Mateo, no se daba cuenta de la terneza falsa que le comenzaba a carcomer los sueños de sus días, le arrancaba sin tregua los gemidos del placer, tanto y tan sin pausa que las voz de la advertencia se le fue a esconder hasta el estúpido sótano de las palabras tímidas y cobardes que no lucharon por defenderla… después de la culminación, Alina en cuerpo satisfecha estaba, pero al encontrarse con los ojos hinchados de regocijo alevoso con que Mateo la miraba, comenzó a despertar para iniciar una muerte lenta…

Debe ser que Alina murió y despertó a la vida en el mismo instante en que Mateo se separó de ella, debe ser que volvió a volar para escapar lejos de su realidad, debe ser que su alma era vieja que la salvación le llegó por naturaleza, pero la dejó como flotando para ser feliz mientras en su mente vuela, debe ser que ella no cabía en estos tiempos de humana pobreza, debe ser que era un poco ser divino que terminó presa de sus fantasías, pero siguió caminando por las calles con entereza, debe ser que encontró su felicidad encerrada en la alcoba de su corazón, sin anhelos ni deseos, sólo sueños que la hicieron menos cuerpo, pero más Alina, sólo para ella y el viento...



Tal vez este cuento te parezca doloroso y te haya dejado un poco tenso... pero recuerda:
"Uno no sabe nunca donde comenzará un nuevo sueño...no dejes de volar jamás aunque te roben a ratos el aliento"... Alina ya encontrará a su consuelo...


Soy Maggy



martes, noviembre 22, 2011

Número veinte...





He descubierto historias de amor en todas sus expresiones, hasta donde la renuncia a este mismo es el principal protagonista de una... o varias vidas...
Acostumbro de vez en vez cerrar mis ojos y recordar la callecita número 20 de algún hermoso pueblo para este diminuto cuento, empedrada al azar, eso creo, como para que quedara peor que si la tierra le hubiera dado alguna forma encaprichada y menos accidentada, era en ella, allá por su principio, donde vivían Sofía y sus hermanas huérfanas, la tragedia de sus padres se las escribo luego, ya saben cosa de no perder su atención ni el tiempo, pero me permito dibujarles más sobre la callecita 20, esa misma que subía hasta la punta del cerro que se alzaba como un mirador natural, desde donde se veía la pequeña cuidad, una calle tan pequeña que no cabía ni un coche, ni de ida ni tampoco de vuelta, la gente que por ahì caminaba, a menudo rosaban sus cuerpos de tan cerquita que pasaban, como le sucedió a Sofía cuando muy juntita a Carlos se encontró, aunque no estoy segura si también lo fantaseó, bueno como sea que fue esto ocurrió a la altura de las paredes traseras del templo, donde más calorsito del sol de otoño se lograba sentir, de ahí en esos instantes en que se miraron y se descubrieron desnudando sus almas por el cruce de sus ojos, de esas miradas que se muestran como ventanas por donde se asoma tímido el espíritu que nos habita dentro...algo de su corta y eterna plática me acuerdo que algo así se susurraron como apresando a el tiempo: -A veces cierro los ojos para poder sentirte, aquí, entre mis brazos puedo olerte y le platico a tu espacio que se forma entre el calor de tu ausencia y las líneas tenues que todavía vibran y que aún dibujan tu bello cuerpo, en mi cabeza abrazo una forma de trazos jamás pensados, que sólo los podía ver en sueños y fábulas que yo pintaba para sentirme menos solo y un poco más vivo, ahora, me fue fácil entender lo que era eso que llamaban amor, me fue fácil poder entrar en tu mirada y detener el tiempo, tiempo único sólo para ti y sólo para mi, sé que soy amado y tu eres amada por mi... Sofía escuchaba a Carlos con todo detenimiento, y bastaba sonreírse con todo el cuerpo para corresponderle sus hermosas palabras y su amor sincero...Sofía soñaba que soñaba, aturdida de tanto dolor y problemas, a sus hermanas que como ella huérfanas cuidaba y encaminaba a la vida, vida de amor a la que renunció ella... trastornada por la falta de cariño se apropiaba de sus fantasías como deseo de vivencias , infinitos reflejos de si misma calzando otras vidas, deseando pero no muriendo, amando pero sin puntos fijos, siempre en movimiento... y aún deambula por la callecita escribiendo relatos de amor con palabras del corazón no del pensamiento, como para flotar en sueños, algunos propios y otros ajenos, esperando un día alcanzar la gloria de un amor que se le quede en el pecho, uno que le ame el alma tanto como su ansioso cuerpo...
Les escribo luego como conocía esta mujer aquél sentimiento tan ajeno para muchos y para pocos tan pleno, pero bueno, por el principio de aquella angosta callecita, les decía... vivían Sofía y sus hermanas huérfanas...

Jamás renuncies a la oportunidad de amar, amar en cualquier expresión y forma, en cualquier modo o trazo... de pronto podrías encontrarlo... está ahí sólo hay que atraparlo...                  Soy Maggy

martes, noviembre 08, 2011

Deja la oscuridad...

Por estos los caminos que elegimos para andar,
existe mucha gente que va dormida, casi sin respirar,
que más que viva, muerta va ya;
por decisión o por olvido, por dolor o por descuido,
pero ahí están, ¡míralos! caminan como buscando su lugar.
Un día se quedaron dormidos y no volvieron a despertar,
no seas tú uno más, no les des poder para continuar,
que la corriente de tristezas acumuladas en la humanidad
no necesitan de tu duelo, ni de tu penar.
Que para ser feliz te pusieron aquí, aunque algunos exijan sufrir,
como pagando por adelantado a ésta y a la siguiente vida,
¡deja de arrastrar los pies! ¡saca fuerzas de puro querer!,
no te entregues a la noche ni a su padecer,
no despiertes sin soñarte parte del sueño,
¡no dejes de cantar, de amar, de sentir!
que el tiempo que pierdas sera inapelable,
sé tu mismo, cree en ti...
siempre existe un plan, ¡vamos empieza a actuar! 

No sé, si dios escuche de mí, pero cada día por el resto de mis días le pediré por ti... porque despiertes ya!



domingo, octubre 30, 2011

La niña de los ojos de agua...



Los recuerdos buenos y los no tanto, los recuerdos simples y los complicados, siempre te sirven de impulso cuando el cielo  tomas por sueño y deseo para vivir ésta vida... que por cierto ya esta pasando frente a este cuento...

Había una vez un no castillo, un perro y yo... sin príncipes ni reyes ni corceles, ni bufones, ni fiestas, ni banquetes, tampoco me alcanzó  para dibujar hadas, ni ratones que hablan, ni dragones, ni espadas encantadas; pero si había un gran viñedo según lo medía mi pequeño cuerpo, cientos de parras calculadas con mis diminutos dedos, desde el ras del suelo alcazaba a ver sus tronquitos retorcidos y tortuosos con demasiadas vueltas y rodeos que parecían infinitos pero no llegaban ni tan alto ni tan lejos, ahora ya lo veo, con sus hojas aterciopeladas y sus repetitivos picos, cinco para ser exacta en cada hoja verdosa, aunque parecían iguales, a mi no me engañaban, las veía tan de cerca y durante tanto tiempo que las conocía a todas, la mejor temporada de mi cuento fue cuando de las parras soñé y escapé del cruel tomento que dentro del castillo se escribía entre gritos, amenazas y dolorosos momentos ...

Babel era mi perro, un husky siberiano hasta que lo atrapé en el engaño y lo descubrí samoyedo, todo blanco, tan grande tan grande que podría haberlo soñado dragón pero echaría a perder este cuento, cada que me saludaba, un baño de baba y una arrastrada por el suelo. Babel era un ángel, ya sabes lo que dicen: "los ángeles no son como los pintan", era mi amigo, mi amigo fiel, el único que supo escuchar mis historias mágicas y aunque a veces se hacía el desentendido cuando de malos  y tristes episodios se trataba, pero yo sabía cuanto me adoraba y jamás nada ni su silencio le reprochaba. Babel y yo tomábamos largas siestas debajo de las parras, éramos tan cercanos que hasta juntos enfermamos de la panza no sé bien cuantas veces, por comer uvas endulzadas por nuestros hechizos y conjuros, pero amargadas por la asoleada que se daban, hacíamos hoyos en la tierra buscando tesoros, bueno, al menos Babel siempre los encontraba, tremendos huesos que yo no le recordaba él mismo los había enterrado y perdido en su mapa intuitivo del patio... no patio no, del viñedo de la casa... Unos columpios rojos en medio de los tintes verdes del jardín, eran causa de alegrías y mariposas en la panza cuando muy alto llegaba...

Desde el viñedo veíamos y escribíamos la historia oscura que se vivía dentro del no castillo, anotando en nuestro libro de la vida todos los sucesos, husmeábamos por las ventanas para ver si la calma por fin había hecho su entrada, pues allí, me parecía la gente deambulaba endemoniada.  Babel me repetía despacito con ladridos y gruñidos que de su lado no me alejará, debe ser que cuando me veía con los ojitos hechos agua, le dolía su corazón, porque estoy segura que tenía, si hasta le contaba los latidos cuando al médico en juegos lo llevaba, si hasta los míos sincronizaba con los suyos, para volver a la calma cuando agitada y asustada entre sus patas me escondía. Un dìa me llenó tanto de amor que negué a volver al no castillo, creo que a nadie le importó pues el mismo sol me encontró a la mañana siguiente, luego le pedí perdón por no encontrarme en mi cama como lo recibía yo siempre, esa noche contamos estrellas como contando borregos para conciliar el sueño, no pasé frío, ni sustos ni nada, era como bendecida durmiendo con mi ángel de la guarda.

Mi abuela era la mala de la historia según me aleccionaban, pero Babel y yo aprendimos a no escuchar palabras, preferíamos cerrar oídos simulando aprender el objetivo, nos escapábamos de vez en cuando, por el punto de la barda que más bajita de nuestro lado era,  para alcanzar el techo del castillo de la abuela, una señora chaparrita poco agraciada, con arrugas en las arrugas que contaban historias fantásticas, pero que a veces también de ella me escabullía porque aunque era tan buena y tan santa, seguido se empeñaba en bañarme cada que sus ojos me analizaban, eso sí, por mi, la abuela las manos al fuego metía, aunque a veces, las muchas, se quemaba, sabía abrazarme tan cierto y tan delicado, que hasta un suave pero insistente miedo me provocaba, ¿qué sabía yo de abrazos que no fueran los del perro grande y blanco? entonces de un segundo a otro de sus viejos y lánguidos brazos escapaba, pero se encargó de dejarme como herencia aún desde la vida, palabras que entonces no entendía yo pero que con reloj de los años retumbaron en mi cabeza hasta tomar forma y de ahí el perdón que más que los otros, yo necesitaría. Ella con su eterno y delicioso aroma a aceites, remedios de azogue, además de otros merjurges y cosas raras, siempre me decía: un día comprenderás que ellos perdieron su infancia y no tuvieron ni un perro que los acompañara, que la vida que les tocó les destrozó el alma, que sin querer o queriendo sus sueños que quebraron y pudrieron entre golpes y tormentos que se leen en su cuerpo y se notan en las palabras que por su boca desde su corazón emanan, no los odies nunca, perdónalos y tu alma será salvada. Luego me hacía repetir con ella chorrocientas oraciones y muchasmiles letanías, de esas no me quedó absolutamente nada.



La vida de la niña que siempre escapaba, se me fue de las manos como se va el agua, entre cuentos e historias inventadas, entre el viñedo del no castillo y el castillo de la abuela adorada, entre pelos blancos y babas encantadas. Poco a poco con el tiempo o el destiempo ya ni sé como llamarlo, se me fue olvidando el viñedo, el perro y las historias endiabladas, eso sí, aún llevo dentro a la niña de los ojos de agua...


Soy Maggy


martes, octubre 18, 2011

Dibujo de amor...

Tengo vivo el recuerdo de un día de clases, muy poco común, uno de mis alumnos dibujó un caballo cuando un dibujo de amor pedí, una niña trazó un gran corazón, otro a su familia, otro más a una niña, y al final uno ningún trazo me entregó, pues me dijo según su madre y la feria en que vivió... "el amor de extraños no existe, sólo existo yo"...ella una ley le grabó en el pensamiento y en su pequeño corazón... Te amo Kevin!! nunca te olvidaré!!!

"Cuidado de tocar almas inocentes con la daga de tu dolor"

...Este es uno de mis dibujos de amor... 

Debajo de la falda guardo silenciosos secretos de amor, de historias nunca dibujadas como las dibujo yo, con colores, aromas y sabores únicos en mí y que para mi interior guardo hoy...
Palabras  justas que solamente se pronunciaban cuando para amarte viví, minutos que se hicieron incontables cuando para disfrutarte al desvelo sin razonamiento me entregué a él como me entregué yo a ti, aroma singular que mi cuerpo producía solo para cautivarte, tiempos donde desde el verano y a la vuelta del calendario disponía yo de mí cuerpo, alma y cerebro para reinventarme a cada momento con el sólo propósito de seducirte hasta los sentimientos. Días de luz, donde el amor brota por los ojos, piel y boca como un predicamento, como para siempre, siempre enamorarte. Donde no puedes disimular la alegría y la felicidad que te invade todo pensamiento y por condición: todo lo que con ellos tocas aunque sea indirecto, que lo dibujas ya sea mujer u hombre, perfecto, que lo miras y lo miras desde dentro, que su silueta es agradable, que sus palabras te mecen como meciendo las ramas de los árboles por el viento suave, que su mirada te da vida y te alborota las entrañas, que su cabello huele tan bien que podría resucitarte...
De esos amores que te nacen desde los huesos, de esos amores que no te dan pesadez, que de tanto que amas te duelen los malos pensamientos, que de tanto que te entregas se olvida el tiempo...

Hoy, entre palpitaciones que agonizan con recuerdos de tu nombre, con recuerdos de caricias, tan valioso eres, como para inmortalizarte antes y hasta después de la bendita muerte. Como un círculo dentro de los círculos tu compañía se me acabó, más triste pero menos sorprendida pues desde que nació nuestra relación, destinada a morir entre las vueltas que da la vida, siempre lo supe yo. Que no mienta la mentira de que el amor no existe, que no se divulgue el rumor de que "para siempre" se contradice, que la vida es tan corta, que cuando se te va acabando entre sueños y cicatrices, quisieras volver sobre tus pasos, pero tarde ya lo decidiste...






"La vida de entre las manos como agua se nos va... que no se nos vaya igualmente el amor, como tatuaje, por siempre deberá quedar en el corazón..."

SoyMaggy

viernes, octubre 14, 2011

Nadie muere solo...

Fragmento de la historia ganadora del concurso Historias extraordinarias 2011 gracias a lautopia.ning.com ...


Porque hasta hay dolores esperanzadores... de esas veces que uno muere dos veces o más cada día, para cuando la muerte cierta te encuentre no te sorprenda entre fantasías... algunos mueren de pie, aunque no supieron desde cuando con la muerte convivían... 


La gente paró de llorar casi instantáneamente cuando Pablo abrió la puerta irrumpiendo en los sollozos y lamentos del público presente, algunos eran acarreados para amenizar con gimoteos que más bien causaban risa, pero bueno, así se acostumbraba y así hasta malamente se divertían... el olor que despedía Pablo por aquella muerte era casi insoportable, el color de su cuerpo delataba su tormento, el sabor de sus lágrimas envenenarían a cualquier persona y de cualquier peso, de largos pasos y ya parado frente a su cuerpo inerte por el contratiempo, el silencio de todos menos uno se endurecía... entre gritos que iban y venían desde blasfemias hasta palabras tiernas, los dolientes quedaron atónitos, jamás en la existencia de sus días habían presenciado tanta muerte, de la chica allí tendida y del hombre que más niño que nunca en ese instante parecía...

Algunos no lo soportaron, y corrieron y hasta creo vomitaron, el contagio de tristeza era irremediable, tanto así la amaba a ella que de igual intensidad su dolor ahora era, algunos de los que se quedaron estaban helados y momificados no pudieron alejarse y así vivieron aquél lacerante instante que más bien fueron tres tiempos:

La agonía de encontrarla más muerta que fría, el diálogo más estúpido y extraño para los ajenos, pero eternamente punzante para todos los testigos de aquél fatídico momento, aunque muchas palabras que por la boca de Pablo brotaban sólo las entendía su alma, dios y la inerte Esmeralda... y por último la despedida que le duró unos ochenta y tantos años en lenta y hasta a veces sensual agonía...

-Esmeralda mía ¿por qué me traicionaste con la muerte que es tan dura, escalofriante y sin medias tintas?¿por qué me dejas con las ganas de tocarte como aquél primer día? ¿por qué me enamoraste, con esa mirada que derramaste por mi cuerpo y alma como con nadie lo hacías? ¡Levántate! cofresito de mis amores ahora ¿dónde guardaré mis secretos?, secretos que sólo tú entre palpitaciones, escondías...


Esa tarde que me encontraste, reíste sin pausas y casi no respirabas, admirando la inocencia de la fobia que me congelaba desde los pies hasta la cabeza cuando en las alturas me encontraba, reíste tanto y tan auténtico, que se me olvidó el cruel padecimiento, me volvió la movilidad y bajé rápido aquella escalera interminable que de pronto se volvió mi amiga, pero tú no paraste de reír, me tomaste de la mano y contagiaste tú sonrisa, me jalaste hasta el suelo y el cuento me pareció eterno, fue ahí que nos conectamos desde el antigua concepción de nuestras almas hasta la culminación en el cielo...


¡Despierta ya mi joya más preciada! que aquí me arranco el corazón para ver si vuelves aunque sea a paso lento, compartiremos los latidos, latidos de este corazón que para ti y para mi alcanza para todos los tiempos, que aquí la piel me saco para no recordarte aún con la edad en el cuerpo, que aquí de la vida me separó para no extrañarte tanto...


Los presentes volvieron al llanto, llanto original no pagado, el dolor de ellos se apoderó, aún en lo lejos, en la distancia y en el tiempo, tres generaciones pasaron y aún la tristeza en los rostros se les marcaba, por haber vivido ese desencuentro, hasta los árboles a ritmo acongojado se mecían, hasta las aves del pueblo cantaban canciones con melancolía, hasta la gente se acostumbró a escuchar los pasos taciturnos del ánima de Esmeralda y como maldición para todos hasta que Pablo sanara... Esmeralda se murió y con ella todo lo que la tocó ya sea con los ojos, piel o con el sentimiento...

 Pablo enmudeció su cuerpo y esencia para el pasado y los nuevos tiempos, tiempos condenados a vivir para morir en silencio, con la única ilusión de que Esmeralda lo esperara para un nuevo encuentro...


Soy Maggy



viernes, octubre 07, 2011

Sueños: encuentros de almas y a veces cuerpos...

Con sus manos temblorosas y mordiéndose los labios, sin temor más que el de ser descubierto por sus propios juicios, que no eran muy aliados, se pregunta hasta cuándo controlaría sus instintos...

Siempre tímido siempre correcto, así deambulaba con vestiduras falsas por la vida que le toco vivir, una que lo ataba y sofocaba cada que su corazón, mente y cuerpo le estrujaba con pasión desenfrenada por tenerla a ella, ella que loco lo tenía desde su encuentro inesperado hacía apenas unos días, semanas o destiempos...

Soñando despierto y pensando dormido, su alma y cuerpo le entregaba, con escenarios perfectos entre sus brazos la estrechaba, entre suspiros lentos siempre la besaba, pensarás que cuando despertaba ya sea del sueño ya sea del pienso, él su cruda realidad odiaba, pero ¿qué no sabes que entre fantasías la vida misma se nos escapa hasta el mismo cielo? ¿qué del infierno sufrimos sólo por cobardía y desconsuelos aferrados a nosotros sólo porque queremos?

No importaba para él si los sueños, sueños eran, qué importancia tiene, si la tiene a ella, qué responde a sus miradas y que también lo sueña...

Soy Maggy

sábado, septiembre 24, 2011

Sin título lo escribí yo...



De un dolor de panza murió la nena Adela, estaba tan joven la probresita, con sus dieciséis años y un nudo de nostalgias que le apretaban tan fuerte que casi vomitaba, y como siempre en estas historias falsas, un hombre imprudente por su maldecido camino la acompañaba, !Ay Adela! cuánto le amabas, que hasta las lombrices se te arremolinaban, pero cuando se iba a imaginar ella, que el amor de tan fuerte que te pega, le fuera a presentar hasta con la sombra de la muerte, muerte propia y la ajena.

Doña Estela la curandera, sin aliento se quedaba de tanto que le rezaba para que los demonios se le salieran, el padrecito Juancho, que cansado de confesarla y perdonarle su gran pecado, le huía nomás de mirarla entrando a la iglesia, ¿qué podría hacer por ella? si cincuenta veces en cincuenta días la absolución sólo le retorcía las penas, y el mayoral Villegas que le quería sacar el corazón, pensando que le arrancaría la enfermedad del desamor a su niña eterna.

Luis Loera, se llamaba, aquél que desde que partió la enfermara, el muy canijo parecía que disfrutaba del sufrimiento en las muchachas, sí, muchachas, porqué no sólo era la Adela, sino toda aquella con el cuerpo ansioso y el alma serena, de las que el muy bárbaro se aprovechaba, pero no sabía que tanto de llorar aquella, se lo llevaría consigo arrastrando cadenas.

Ya no rezaba por tenerlo de nuevo, ya no rezaba por el capricho, más bien rezaba para que aquél maldito de angustias y dolores cruentos padeciera, que se revolviera como ella, en la cama o donde fuera, que tanto mal le había hecho que no merecía más que un gran tormento, así ella lavaría su error, aunque sufriera al verlo lleno de vacío y de miserias, desdibujado de aquellas risas y euforias que le adornaban cuando estaba acompañado, así tanto dolor había soportado Adela, que lo imaginaba a cuestas, hasta que cargado de arrepentimientos, perdones repartiera a gritos rebotados en el viento cómplice de su condena.

Tanto mal había hecho el loco de Loera, que el destino o lo que sea, le cumplió el deseo a la pobre Adela, allá por el túnel eterno de la desdicha, pagando su sentencia le alcanzó y le dijo: aqui me tienes ahora si todo tuyo, de la mano soportarémos la batalla de nuestra propia destrucción, por no haber jugado limpio, por no haber entregado el corazón...

Soy Maggy


Cuando mi maestra me pedía escribir un cuento y yo se lo entregaba siempre me decía: "ya no vea telenovelas" ... obvio ofendido mi corazón se sentía pero a lo mejor no se equivocaba ella...

 Con cariño:
Para mi maestra Angélica, que me rayoneó sin cesar mis cuentos corrigiendo mis ideas... 





miércoles, septiembre 21, 2011

Vida ya sin vida...


 Pasamos la mayor parte de nuestro tiempo en este mundo vagando en los recuerdos del pasado y viajando en sueños por el futuro, así, terriblemente se nos pasa la vida, pues nos olvidamos del HOY, si es lunes rogamos porque pronto sea viernes, de niños queremos ser grandes y de grandes ni cómo de nuevo ser niños, si llegó el frío del invierno, ansiosamente anhelamos que el sol del verano caliente nuestros cuerpos, y cuando el fiero sol nos quema la piel, exigimos al viento nos devuelva el frío tormento...


              Ahora su voz se quiebra, se pierde entre desgarradores llantos del alma, abrazada a sus tristes piernas enflacadas por el largo viaje, viaje de tropiezos y sufrimientos más que de alegrías en la vida; ahí encogida en un rincón de su habitación, suspiraba al viento porque ya se la llevara a un nuevo mundo, uno menos duro con menos rencor...

Asustada por el paso del tiempo, encanecida por la música vacía de su cuerpo, levanta suplicante la mirada, pregunta en silencio cuando el fin le daría consuelo, cuando el veneno acabaría con su aliento, cuatro retoños invaluables había concebido, unos perdidos en la oscuridad de la noche y otros en la de su esencia errada, nada podían hacer por ella, pues ni por su propio corazón velaban; enferma, distante y ya sin luz, escribía con su dedo en la tierra de su derredor garabatos sin sentido, de lenguaje cifrado por su alma, de pensamientos congelados en su ser, de sueños rotos llenos de dolor, ya no hay nada más que hacer....

"Morir en paz" escribía así en el suelo...
 



El amor y otras bendiciones tocan seguido a nuestra puerta, sólo qué, a veces, no estamos "disponibles para recibirles"...

miércoles, septiembre 14, 2011

Difuminación del dolor...

¿Quién me ragala un color?
para pintar en el mural de este día,
día de sombras y dolor...

Ayer el negro me sofocó
a tientas quedé en la oscuridad,
oscuridad de muerte creí yo...

¿Quién me regala una flor?
para alegrar la tristeza,
tristeza que nace desde mi interior...

Hoy amaneció nublado mi corazón,
será por tu ausencia o por el vacío,
vacío lleno de desamor...

¿Quién me regala un amor?
lo espero con brazos abiertos,
y así pintar de nuevo al sol...

Mañana tal vez regresará,
triunfante hasta mi regazo,
regazo listo para amarlo...

Así lo quiera Dios...